¿Por qué vale la pena sacrificar los festejos de navidad y fin de año durante la pandemia?

Tiempo de lectura: 9 minutos

 

Si ya te cansaste de las restricciones de la pandemia, no eres el/la único/única.  Pero sacrificar los festejos de navidad y fin de año puede tener un impacto positivo.

Foto de August de Richelieu en Pexels

 

Leí un artículo de Jeremy Adam Smith que me inspiró a escribir éste siguiendo su estructura pero adaptado a mi país, pues me parece  importantísimo que en estos momentos en los que los contagios están a la orden del día, por respeto a la vida de los demás, no bajemos la guardia.

Al 14 de diciembre de 2020 han fallecido oficialmente en México 114,298 personas de COVID-19 en 9 meses, resultando en la pandemia más brutal que hemos vivido en un siglo. Aunque las vacunas están anunciadas, sabemos que no será inmediata su distribución y aplicación. Si bien nos va a mediados del próximo año, más bien hacia finales, la mayoría de la población  la estaremos recibiendo, por lo que tendremos que convivir con el virus al menos otro año.

 

Límites difusos

En México las “medidas” oficiales para restringir la movilidad y evitar aglomeraciones de personas van de confusas a incongruentes, siendo en muchos casos más una “invitación” a cumplirlas que medidas en sí. Es triste ver escenas de cientos de personas abarrotando las calles del centro de la Ciudad de México en momentos en que los contagios se han disparado.

Momentos en que el personal de salud que lleva MESES de desgaste físico y emocional está rebasado y está, por mucho, más agotado que las personas “cansadas” de no poder hacer su vida normal. Sí, es claro, un nuevo  confinamiento puede ser muy grave para muchos negocios, pero una cosa es tener que salir a trabajar a pesar de la pandemia y otra salir de compras, ir a bodas, organizar cenas y festejos en estos momentos muy riesgosos.

 

Tus acciones impactan a los demás

Te comparto un ejemplo cercano. Hace unas semanas me enteré que un primo con quien  no tengo relación estrecha cumplía 25 años de casado. ¡Claro! Es una celebración importante. ¿Juntarnos en estos momentos para celebrar?  Mmm, no lo creo. Pero a su suegra le pareció que era necesario y organizó festejo en grande. No me consta qué medidas de prevención tomaron pues no estuve ahí. Sin embargo por lo que pasó después dudo que haya habido precaución.

Mi primo, su esposa, su hija y la suegra se contagiaron. La suegra estuvo internada en el hospital grave  por varias semanas hasta que lamentablemente falleció. Apenas puedo imaginarme lo que esta familia puede estar sintiendo en estos momentos, de por sí difíciles por el duelo por el COVID-19, y agravado por la culpa porque derivó de un festejo que de no haberse realizado, no hubiera afectado a nadie.

La  respuesta de familias como la de este primo o de la gente en el centro de la CDMX puede verse como temeraria por un lado, al retar a la situación nada agradable que vivimos este año en el mundo, pero también egoísta, al no tomar en cuenta lo que implica el organizar estos eventos o asistir a lugares muy concurridos en donde ellos mismos pudieran ser fuente de contagios para otros. Piensa en los asintomáticos, por ejemplo. Es egoísta también porque parecieran no tomar en cuenta al personal de salud, que no ha tenido descanso en los últimos meses.

 

Toma decisiones con base en la ciencia

Imagen tomada del sitio web del “Marin Health and Human services”, donde se aprecian las partículas y aerosoles que expulsa una persona infectada al hablar con y sin cubrebocas”

Hoy por hoy México tiene el 7% de los fallecidos por COVD-19 en el mundo. Pero ¿por qué aun así tanta gente se resiste a las medidas sanitarias básicas como el uso de cubrebocas, evitar espacios cerrados y concurridos, sana distancia, e incluso evitar los eventos sociales?  Lo vi con esta familia que te comento, lo he visto con amistades que me han invitado a reuniones, lo veo en la calle y por todos lados. Una parte creo que se debe a los mensajes contradictorios y confusos que las autoridades han enviado desde el inicio de la pandemia.

A diferencia de otras naciones industrializadas y no tanto, es que en mi país  el uso del cubrebocas, una de las principales medidas de prevención de contagios,  fue politizado. Y otra razón creo que se debe que al no haberlo vivido, muchísima gente no dimensiona la magnitud de lo que está pasando adentro de los hospitales ni de la gravedad de la enfermedad.


Hoy por hoy México tiene el 7% de los fallecidos por COVID-19 en el mundo.


 

Duelo por las pérdidas que trajo el COVID-19

Todos hemos vivido el duelo por las pérdidas que nos ha traído el COVID-19. Algunos afortunadamente solo han perdido la forma en que llevaban su rutina, al menos temporalmente. Pero he visto de cerca y vivido el dolor por perder a un ser querido por esta enfermedad cuando en mayo pasado falleció un tío por COVID-19.  He acompañado en sesiones a trabajar el duelo a consultantes que perdieron  familiares por esta enfermedad. Siento su dolor cuando me comentan lo que sucedió y cómo sucedió. No hay oportunidad de despedirse, ni siquiera de tocar a su ser querido.

Lee aquí: Resiliencia ante la muerte

Una pareja me comentaba hace una semanas que a regañadientes les dejaron ver el cuerpo de su hijo antes de que lo cremaran. ¿Puedes imaginarte?  Veo el enojo y la frustración en su cara  cuando me comentan que ven a gente en la calle sin cubrebocas como si nada sucediera. ¡Claro que da coraje esa gente que está como si nada! Lo que hacen es no honrar ni a los fallecidos, ni a sus familias en duelo, ni a los miles de negocios que han quebrado ni miles que han perdido sus empleos  en esta pandemia.

Parecieran estar en un trance autocentrado en el que piensan solo en ellas mismas: “Yo, yo, yo, si yo no lo he visto de cerca  no existe o no es tan grave. Ya me cansé, me quiero divertir, solo son unos amigos, solo es un festejo,  etc.”

 

Incertidumbre

Además de la muerte de más de 110,000 personas, la pandemia ha traído una gran incertidumbre económica, ya de por sí agravada en México antes de que llegara el virus. A eso se le añade el cierre de escuelas y los cambios en las dinámicas que eso implica para niños, jóvenes y sus familias.  Todo este cúmulo de factores ha ocasionado que la depresión y ansiedad  por ejemplo se hayan incrementado según María Elena Medina Mora, jefa del departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM,  aunque aún  no haya una cifra específica. Por su parte el Comité de Salud Mental de la Secretaria de Salud reportó que durante el confinamiento alrededor de 7,000 personas tuvieron algún trastorno mental. Estos datos son los oficiales, podemos imaginar que el número real es mucho mayor.

Disminuir la tasa de contagios del COVID-19 requiere esfuerzos de múltiples sectores, por lo que cada uno de nosotros tenemos que realizar esfuerzos y hasta sacrificios personales para proteger nuestra salud y la de los demás. Aquí enlisto 3 puntos importantes para llevar a cabo  en estas fechas en las que generalmente nos juntamos con amistades, familia cercana y a veces extensa a celebrar. Si bien son medidas que implican que no podremos celebrar como acostumbrábamos, tienen la intención de disminuir los contagios por lo que nuestros sacrificios que podamos hacer en estas fechas tendrán un impacto.

 

1.- El COVID-19 es serio

Desde el inicio de la pandemia hubo múltiples grupos que han tratado de minimizar los efectos de este virus. Del “No pasa nada, abrácense”, hasta las teorías de conspiración más fumadas  que he escuchado en mi vida,  hemos visto mensajes  que han desinformado y confundido a muchísima gente. Cuando empezó todo esto algunos familiares y amistades me enviaron videos para pedirme mi opinión. Plagados de inconsistencias y contradicciones lo que más me llamó la atención es que gente con vasta educación y sentido crítico, hayan creído este tipo de teorías que se sostienen con palillos.

El COVID-19 no es un catarro, ni algo menos grave que la influenza, como dijo el encargado de la pandemia. No es una enfermedad respiratoria, es sistémica y eso implica que puede afectar múltiples órganos del cuerpo: cerebro, riñones, pulmones,  etc. Su mortalidad es significativamente más alta que la de la influenza y los efectos  a largo plazo pueden ser mucho más debilitantes.  

A lo largo del año se han publicado diversos estudios que exponen los daños que padecen personas aun a meses de haber contraído el virus y haberse recuperado.  Debido a la intensidad de la infección, hay un serio riesgo de que los hospitales sean desbordados, lo que pareciera estar a punto de suceder en algunos en la CDMX si no es que ya sucedió. Hasta septiembre, había 1,320 miembros del personal de salud fallecidos a causa del COVID-19 en México. El país con más pérdidas en este sector del mundo.

Aquí es donde vale la pena preguntarnos cuánto vale una vida humana para cada uno de nosotros. Si tan  solo algunos cambios de comportamiento pueden salvar las vidas de otras personas en nuestra familia y comunidad,  ¿No valdría la pena que todos los implementáramos?

 

2.- La adherencia  a los lineamientos sanitarios salva vidas

La adherencia quiere decir cumplir. Por ello el que todos utilicemos cubrebocas1  y mantengamos una distancia física de verdad reduce la transmisión del virus.  Numerosos estudios2  alrededor del mundo respaldan que estas medidas de verdad salvan vidas 3 y reduce la transmisión de la enfermedad4.  ¿Por qué entonces tanta resistencia?  El problema es que al inicio de la pandemia había muchas dudas sobre cómo se contagiaba e virus. Las primeras declaraciones incluso de la OMS decían que los cubrebocas no servían de mucho pues la principal transmisión era por superficies. Hoy sabemos mucho más que al principio y ya desde hace varios meses se supo que la principal vía de transmisión es aérea, a través de los aerosoles que los humanos expulsamos al hablar.  

 

En México las autoridades aun no han reconocido esto y siguen repitiendo las mismas medidas iniciales, dando prioridad a las superficies como principal fuente de transmisión y desestimando el uso de cubrebocas y la ventilación de espacios como medidas reales de protección. Una gran y peligrosa omisión que ha costado vidas,  pues en ambientes cerrados, mal ventilados y  atiborrados, es muy probable adquirir Covid-19.  Y si se está por horas, incluso con cubrebocas, te puedes infectar pues gota a gota se llena un vaso si le das el tiempo.

De hecho el 16 de diciembre 2020, Oliva López Arellano, Secretaria de Salud de la CDMX aseguró que 60% de los contagiados por Covid-19 en la entidad tienen el antecedente de que estuvieron en una reunión o una fiesta. Por eso los festejos sociales pueden ser una gran fuente de contagios, al ser usualmente en lugares cerrados – donde la gente habla y canta, lo que hace que se expulsen más aerosoles-  concurridos, mal ventilados y por largo tiempo. De ahí la importancia de evitar los festejos en estas fechas.


60% de los contagiados por Covid-19 en la entidad tienen el antecedente de que estuvieron en una reunión o una fiesta.

Oliva López Arellano, Secretaria de Salud de la CDMX, Dic 2020


 

Efectivamente el cubrebocas no previene al 100% la probabilidad de contagio, pero sí lo reduce drásticamente. Incluso según Greetha Tamaroon, doctora en el Hospital Highland de Oakland, California, el cubrebocas puede reducir la carga viral que inhalas, un factor que puede reducir la gravedad con la que se desarrolla la enfermedad.

 

3.- Combatir la pandemia puede sacar lo mejor de ti

La responsabilidad de la salud pública del país no está en nuestras manos. Sin embargo sí lo están medidas que puedes implementar para reducir los contagios y evitar saturar aún más el sistema de salud. Entre esas medidas están: El uso de cubrebocas; votar por líderes competentes que basen sus decisiones en la ciencia; apoyar en lo posible a otras personas que lo necesiten;  quedarte en casa si te es posible cuando el número de contagios aumente significativamente;  y probablemente una las principales sea  evitar los festejos.  Ojo, aquí dependerá mucho de qué tanto te cuides tú y qué tanto sepas que los demás con quienes pretendes estar se cuiden lo que puede determinar el riesgo de contagio para todos.

 

Lee aquí: Cómo sentirnos bien y ser resilientes a pesar del COVID-19

Lee aquí: ¿El coronavirus puede sacar lo peor y lo mejor  del ser humano?

 

Tal vez pienses por algún momento que ante una amenaza la gente actuará de forma egoísta protegiéndose ellos mismos antes que a otros. Aunque definitivamente hay muchas personas autocentradas, también es cierto que  los humanos tenemos una tendencia a subestimar nuestra seguridad personal pero tenemos alta motivación para proteger a otras personas.   Podría parecerte entonces que evitar tus festejos de navidad y  fin de año no impactará mucho a nivel colectivo, sin embargo sí pueden impactar a tus seres queridos más cercanos. Podría ser una muestra de respeto y amor por ellos.

 

Únete al Canal de Neuroresiliencia en Telegram y recibe mis publicaciones.

 

Referencias

1.- Tang , J.W. (2020)  COVID-19: interpreting scientific evidence – uncertainty, confusion and delays. BMC Infectious Diseases, 20 (653). doi: 10.1186/s12879-020-05387-8

2.- Bai, Nina. (2020). Still Confused About Masks? Here’s the Science Behind How Face Masks Prevent Coronavirus.  Patient Care, June 2020 https://www.ucsf.edu/news/2020/06/417906/still-confused-about-masks-heres-science-behind-how-face-masks-prevent

3.-  Leffler Ch. et al (2020). Association of country-wide coronavirus mortality with demographics, testing, lockdowns, and public wearing of masks. Virginia Commonwealth University. https://www.researchgate.net/publication/342198360_Association_of_country-wide_coronavirus_mortality_with_demographics_testing_lockdowns_and_public_wearing_of_masks_Update_June_15_2020

 

Edgard Ramirez on EmailEdgard Ramirez on LinkedinEdgard Ramirez on Twitter
Edgard Ramirez
Edgard Ramirez
Viajero de nacimiento, coach y psicoterapeuta especializado en hipnosis ericksoniana por elección. Te ofrezco herramientas para reinventarte desde ésta y las neurociencias, pues acelera el cambio y la resolución de problemas de mis clientes.

Será un honor acompañarte