El estrés es parte de la vida

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El estrés puede ser horrible y muchos quisieran evitarlo pero al ser parte de la vida la solución no es evitarlo, sino aprender a manejarlo saludablemente a su favor.

Imagen de ahmad gunnaivi en Unsplash

 

Hace años estaba en la inducción en un nuevo trabajo. La chica de Recursos humanos nos pedía que dijéramos una cosa que nos gustara y otra que no.  Cuando mencioné que no me gustaba el estrés  algunos compañeros voltearon a verme y me dijeron ¿Y eso qué es?  En ese entonces yo no sabía la fisiología del estrés que hoy sé, pero expliqué en breve que era la sensación de tensión que se siente cuando estás presionado por el trabajo, por una persona, situación, etc., que a veces no te deja dormir bien y puede provocarte mal humor, enojo y ansiedad.   Cuando expliqué esto varios de mis compañeros dijeron que tampoco les gustaba.   En ese entonces buscando  no sentir sus efectos desagradables, trataba de evitar múltiples situaciones que sabía me provocarían estrés. Pero tratando de evitarlo desconocía que me estaba perdiendo de oportunidades de crecimiento y satisfacción. 

 

Hoy cuando estoy en sesión con pacientes, muchos de ellos me dicen que ya no quieren estresarse más. Que quieren que yo les haga “algo” para dejarlo de lado. ¿Dónde habré visto eso antes?  Entiendo sus peticiones y deseos, sin embargo es algo que ni yo ni nadie podemos hacer y aun si se pudiera sería contraproducente. ¿???  Seguro te preguntarás ¿Quién quiere estar estresado? Pues la verdad muy pocos, pero sin la respuesta de estrés probablemente ya no estarías vivo/viva y aquí te va por qué.

 

El estrés es natural

La respuesta de estrés es una función que compartimos con otras especies animales. Resultado de milenios de evolución desde los primeros seres humanos que aparecieron en este planeta, nuestro cerebro desarrolló al igual que los demás mamíferos la respuesta de estrés por una sencilla razón: para sobrevivir. Imagina que eres de esos primeros grupos que deambulan por la sabana africana. Vas buscando comida por ahí y de pronto se encuentra frente a ti a una linda leona, quietecita mirándote a los ojos sin hacer ruido.

 


Nuestro cerebro desarrolló al igual que los demás mamíferos la respuesta de estrés por una sencilla razón: para sobrevivir.


 

Neurobiología del estrés

Tu  tronco cerebral  junto con el cerebelo y el hipotálamo, partes instintivas que no tienen flexibilidad ni les gusta el cambio, deciden en milisegundos que esa leona puede ser una amenaza real para tu vida. Pasan la orden al siguiente sistema para que se preparen a buscar en los bancos de memoria. Entran el tálamo, la amígdala y todo el sistema límbico buscando memorias pasadas de algún león.  ¡La encuentran! Y no son recuerdos de estar abrazando a un león, sino de haber huido del ataque de uno. ¡Confirmado, es un peligro para tu vida! Y después de unos 125 milisegundos de haber visto a esa leona comienza entonces la respuesta que intentará  mantenerte con vida.

 

El estrés está en el cuerpo

El hipotálamo le dice a la glándula pituitaria que mande la señal a través del sistema nervioso simpático a las glándulas adrenales para que liberen las hormonas del estrés: la adrenalina, norepinefrina y cortisol.  Una vez liberadas éstas  en tu cuerpo, tu cerebro entra en alerta roja. La epinefrina (adrenalina) hace que tu corazón lata más rápido, tus pupilas se dilatan, Mientras que la norepinefrina hace que la sangre se vaya preferentemente a los músculos de tus piernas y brazos.  ¿Para qué? Simple: te preparan para pelear o huir.  

El cortisol suprime las funciones de tu sistema inmunológico y pone pausa a la digestión pues todos los recursos tienen que dirigirse a mantenerte con vida. También intensifica la actividad de la amígdala, la cual a su vez produce más cortisol. Como la amígdala tiende de por sí a fijarse en lo negativo y reaccionar más intensamente a ello, ahora lo hace más, tus emociones se intensifican. Por ello sientes miedo, angustia o pavor. Lo sientes en el cuerpo pues en esos momentos está inundado con estas hormonas.

 


El flujo sanguíneo hacia la corteza prefrontal disminuye en momentos de estrés, por eso pensar es algo que cuesta trabajo en  esas situaciones.


 

Sucede algo más que es importantísimo en esta respuesta de estrés. El flujo sanguíneo hacia la corteza prefrontal disminuye pues  la sangre se dirige preferentemente a los brazos y piernas. Es importante porque esa zona del cerebro es la que toma las decisiones más elaboradas, evalúa situaciones, planea y ve al futuro. Pero sin ese flujo no puede hacerlo de forma óptima. Vaya pensar es algo que cuesta trabajo en esos momentos. ¿Por qué? Porque no hay tiempo de ponerte a “analizar” la situación. ¡Corre o dale un golpe a la leona!  Para eso tienes la respuesta biológica de estrés en tu cuerpo ante la amenaza o peligro. Y vaya que sirve pues aquí estamos como especie después de miles de años. 

 

El estrés en el S. XXI

Si bien esta respuesta ayudó a nuestros ancestros a sobrevivir, las condiciones de estar en la sabana africana de esos grupos a las que, dependiendo claro de dónde vivas,  tenemos hoy en día son muy distintas. Sin embargo nuestro cerebro sigue respondiendo ante lo que considera hoy como amenazas igual que como lo hacía entonces. Desde alguien que se te cierra o te “recuerda a tu mamá” cuando vas en el carro;  cuando se va la luz o peor para algunos: ¡el internet!;  cuando alguien critica a tu político favorito; o la incertidumbre que todos hemos vivido por esta pandemia.

Todas estas cosas y muchísimas otras más pueden desencadenar la respuesta de estrés en tu cuerpo, ocasionando que muchas personas tengan un comportamiento irracional o incluso violento ante cosas que en realidad no amenazan su vida ni la ponen en riesgo. Me gusta decir que a pesar de estar rodeados de aparatos electrónicos, apps y demás, seguimos teniendo un cerebro cavernícola. Por eso a veces sacamos el hulk que llevamos dentro y se lo aventamos al mundo, aunque nuestra vida no esté en riesgo. 

 

El estrés te ha servido

Como puedes ver la respuesta de estrés es normal y útil en ciertas situaciones para mantenerte con vida. Si ves a alguien que se acerca hacia ti con un arma o un perro bravo; durante un terremoto; si percibes que algo no está bien en tu cuerpo y el estrés te mueve para que busques ayuda o  vayas a un médico;  cuando enfrentas cambios de vida significativos como casarte, divorciarte, tener hijos, mudanzas, cambio de empleo, etc. La respuesta de estrés está presente para ayudarte a literalmente “moverte” pues en dosis adecuadas es la base de la motivación, además también intenta  ponerte a salvo, ya sea huyendo o bien luchando contra la amenaza.

En cambio no te es útil cuando percibes que algo no está bien en tu cuerpo y no haces nada o bien en situaciones que aunque no han sucedido, de todos modos  desencadenan la respuesta de estrés, por ejemplo: Cuando te imaginas escenarios catastróficos que no han sucedido y que tal vez nunca sucedan;  rumiar (pensar cosas negativas del pasado una y otra vez, una y otra vez); en períodos de desempleo;  porque te gusta tener un alto grado de control y te molestas cuando no lo tienes, ej: el mundo o alguien más no es como a ti te gustaría que fuera.  

 

El estrés puede ayudarte

Por eso cuando los pacientes que te comentaba me dicen que ya no quieren estresarse y que les haga “algo” para ya no sentirlo, además de que no puedo hacerlo, les estaría dejando sin una de las herramientas que la evolución ha utilizado por milenios para mantenerlos con vida. Los volvería prácticamente un vegetal que no se inmuta ante el peligro, por lo que se pondrían en conductas de riesgo constantemente, dejarían de experimentar las emociones  adecuadas a cada situación y por lo mismo tendrían mayores conflictos en sus relaciones interpersonales.

El estrés está presente en nuestras vidas todos los días. En la escuela, en el trabajo, en la casa, en la vida social, vaya ¡hasta en las redes sociales dependiendo lo que cada quien lea!  Sí, yo también he vivido etapas de mucho estrés y es desgastante. En el pasado  al igual que mis pacientes también he querido no sentirlo.  

Pero por más que traté de evitarlo, la vida misma me lo puso enfrente una y otra vez pues el estrés es el que nos mueve para lograr nuestras metas y objetivos; nos hace materializar nuestros sueños; cuando la vida es adversa tu respuesta de estrés también quiere que estés rodeado/rodeada de personas a quienes les interesas, por eso tu glándula pituitaria también libera oxitocina,  hormona “buena” del estrés y que ha sido llamada la hormona de la conexión humana. Tu respuesta de estrés tiene  también integrada el mecanismo para hacerte más resiliente al estrés: te mueve  a buscar apoyo en momentos difíciles.

Como puedes ver y contrario a lo que yo pensaba hace muchos años, la solución no es evitar el estrés, sino aprender a manejarlo saludablemente a tu favor. Y si me lo permites puedo acompañarte a hacerte más resiliente al estrés. Solo haz clik aquí.

 

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Edgard Ramirez
Edgard Ramirez
Viajero de nacimiento, coach y psicoterapeuta especializado en hipnosis ericksoniana por elección. Te ofrezco herramientas para reinventarte desde ésta y las neurociencias, pues acelera el cambio y la resolución de problemas de mis clientes.

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