La Resiliencia: clave para navegar la incertidumbre

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En el trabajo, en la familia y en cualquier ámbito, cuando la incertidumbre nos hace sentir que perdemos el control podemos sacar lo menos bueno de nosotros. Si algo nos ayuda en esos momentos es la resiliencia.

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Hace muchos años cuando pasé una etapa de desempleo viví unos meses horribles. El no saber cuándo tendría por fin un empleo me ponía muy ansioso, de malas y a la vez triste. Mi mente hacía historias sobre lo injusto que era que no consiguiera uno y el mal papel que “seguro” había desempeñado en las entrevistas. “Si tan solo supiera una fecha en la que mi situación cambiará, tomaría este tiempo que queda como si fueran vacaciones”, me decía. En ese entonces no sabía que el desempleo en el cerebro puede tener efectos poco agradables justamente por la incertidumbre que implica, algo a lo que la mayoría de las personas le huimos. 

 

¿A quién le gusta la incertidumbre?

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Es cierto, vivir con incertidumbre es poco fácil. Los humanos necesitamos tener aunque sea una poquita de certeza de que en el futuro tendremos al menos nuestras necesidades básicas cubiertas. Esto no es un lujo, pues  necesitamos sentir que tenemos un cierto control sobre nuestras vidas para tener salud mental. ¿Qué tanto control?  Ahí está el dilema pues querer controlar todo es un sabotaje para nuestra felicidad mientras que sentir que no podemos controlar ni siquiera nuestra respiración también lo es. 

Cada quien tenemos una ventana de tolerancia distinta con lo que el nivel de incertidumbre que podemos manejar varía de una persona a otra. Alguien puede esperar  hasta la próxima semana para conocer el resultado de un examen sin mayor problema  y a otra persona tal vez eso le quite el sueño. ¡Chin!, yo estaba más en el segundo ejemplo, aunque no me gustaba reconocer que mi ventana de tolerancia en ese entonces no era muy amplia que digamos ¿y a quién sí?

Aunque cada quien en distintos niveles, en general las personas podemos lidiar con unas dosis de incertidumbre, las que nuestra ventana permita. Sin embargo cuando es mucha se vuelve un reto manejarla y tenderemos a evitarla pues despierta reacciones poco placenteras en el cerebro.

 

La incertidumbre en el cerebro

En un estudio en el que a los participantes se les dijo que tenían un 50% de probabilidades de recibir una descarga eléctrica dolorosa, estos  se sintieron más ansiosos y agitados que aquellos quienes creyeron que definitivamente iban a recibir la descarga. Como demostró este estudio, el no saber si la recibirían o no les causó más ansiedad, ¡como yo cuando estaba desempleado! Nuestro cerebro percibe la ambigüedad y la incertidumbre como una amenaza.

Las áreas más instintivas de este órgano, el tronco cerebral y el sistema límbico, reaccionan activando la respuesta de estrés, lo que nos prepara para luchar, huir o incluso paralizarnos. Dicha respuesta fisiológica podemos sentirla a veces como enojo, tristeza, ansiedad o incluso como desesperanza, una sensación física muy desagradable de que hagas lo que hagas la situación no mejorará. Por ello en momentos de incertidumbre podemos sacar cosas no muy lindas de nosotros.

Por eso otras áreas cerebrales hacen malabares para tratar de crear certeza y así regresar a un equilibrio emocional. Lo hacen creando historias con pequeños trozos de realidad y le añaden una buena dosis de ficción para decirnos las mentiras que necesitamos escuchar y sentirnos más seguros. Lo que intenta hacer es protegernos de sentir tanta incertidumbre pues necesitamos información sobre el futuro que nos diga que todo estará bien. ¿Crees que exagero? 

 

La incertidumbre como negocio

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Es tan fuerte nuestra aversión que múltiples industrias se encargan de llenar esos huecos de incertidumbre que tenemos en nuestro futuro. Piensa lo populares que son algunas apps, hot lines y publicaciones de astrología; consultorías que ofrecen a sus clientes la “sensación” de que están más en control del futuro; franquicias de alimentos y bebidas pues ya sabes que lo que pidas te va a saber igual que la vez pasada y la anterior, ¿para qué explorar cosas nuevas?; Comentarios de 589 personas que fueron a ese restaurante antes que tú aunque creas que acabas de descubrirlo;  Waze, pon la ruta y solo síguela, llegamos en 17 minutos; Google para reducir tu incertidumbre por no saber algo que hace 2 minutos ni sabías que existía. Incluso hasta las teorías de conspiración lo que intentan es dar explicaciones simples a fenómenos complejos.

La lista es larga. Nuestra aversión a la incertidumbre nos ha llevado a inventar de todo para tratar de reducirla y calmar a nuestro cerebro, pero si de algo podemos estar seguros, como dijo el matemático John Allen Paulos, es que la incertidumbre es la única cosa cierta que existe.

 

Lo único cierto de la vida es que es incierta

Cuando aceptamos esto nos dejamos de pelear con la vida por no ser como a nosotros nos gustaría que fuera. Podemos entonces planear para el futuro sin apego a los resultados. Esto nos da flexibilidad para cambiar nuestros planes cuando los tiempos nos lo exijan. Podemos entonces tomar riesgos calculados y evitar aventarnos como el “Borras”, o sea a lo tonto para después arrepentirnos de cosas que pudimos haber evitado con un poquito de planeación.

 

Incertidumbre en sesión

Puedo compartirte que en muchos consultantes con quienes he trabajado, aunque sus temas y situaciones varían, en el fondo de su dolor y retos personales/laborales que enfrentan está el espectro de la incertidumbre.  Tratando de controlar todo intentan deshacerse de ella, a veces con estrategias muy costosas para su vida: cerrándole la puerta del corazón a los demás, metiendo sus sueños debajo de la alfombra, tomando alguna sustancia para hacer de cuenta que la incertidumbre ya no está ahí, etc.

Incluso me han tocado casos en los que quieren controlar hasta el sexo del bebé que van a tener.  Pero  la vida está empapada de incertidumbre y tarde o temprano se les aparece por algún lado. Entonces les digo que por experiencia propia sé lo que se siente cuando ésta nos confronta como un mar en tempestad. Y también les comparto que es posible navegarla con una gran aliada: la resiliencia.

 

Para toda incertidumbre resiliencia

Como te he contado en otros artículos, la resiliencia es una capacidad humana que empieza en el cerebro, nos permite afrontar y recuperarnos de los atorones de la vida, desde los pequeños del diario hasta los mayores como la muerte de un ser querido;  nos permite también tener una mayor flexibilidad en nuestras respuestas ante las olas de la vida y por ello permite tomar decisiones más adecuadas.    

Todo esto es importantísimo en situaciones tan ambiguas e inciertas como estos tiempos del COVID-19 que a todos nos ha traído duelos y ha afectado nuestras rutinas de una u otra forma. Por ello la resiliencia es una capacidad humana esencial y un antídoto para navegar la incertidumbre inherente de la vida.  Aquí te doy dos aspectos de la resiliencia que te ayudarán a manejar mejor estos tiempos ambiguos:

 

1.- Aceptar y dejar de resistirte

Vivimos tiempos muy inciertos y volátiles. No sabemos lo que nos depara el siguiente año, aunque la verdad es que nunca lo hemos sabido. De nada sirve resistirnos ante estas olas que la vida nos envía a todos. De hecho resistirte puede prolongar el dolor emocional que sientes. En una de esas una ola te puede revolcar. La resiliencia implica aceptar la vida y tus emociones como son. Ojo, que aceptar no quiere decir resignarte pasivamente a tu situación, ni que esta nunca cambiará.


“A lo que te resistes persiste”


Cuando aceptas lo que sucede curiosamente sucede lo contrario, quedas libre para moverte en lugar de quedarte estancado/estancada. No quiere decir que ya nunca sentirás tristeza o desencanto. Para nada, pues la aceptación también implica aceptar cómo te sientes ante las adversidades. No quiere decir que te sentirás así de por vida, sino que aceptas que te sientes así en este momento y eso te da posibilidad de moverte.


“Sí a la vida como es”


 

2.- Poner atención: Lo contrario de incertidumbre no es certidumbre, sino presencia. En lugar de imaginar un futuro desolador y desconocido lleva tu atención a tu respiración. Desde ahí estarás en una mejor posición para llevarte a un estado de mayor calma y ecuanimidad. Observa lo que estás sintiendo, sin juzgarte, simplemente observa. Fíjate cómo se sienten esas emociones en tu cuerpo.

Puedes usar el punto anterior aquí, aceptar lo que estás sintiendo. Aun cuando todo alrededor parezca que está fuera de control, puedes controlar en dónde pones tu atención y si la llevas al presente a tu respiración de este momento te estarás haciendo un gran favor. Cuando pones atención a lo que está pasando en tu interior evita que una realidad desagradable de allá afuera determine tu verdad interior. Llevar tu atención a tu cuerpo y a tu respiración te permite cultivar estados de mayor calma y apertura en lugar de reactividad. Puedes escuchar algunos ejercicios grabados aquí.

 

Ahora tienes dos puntos para comenzar  a cultivar mayor resiliencia hoy mismo. Puedo asegurarte que funcionan pues, junto con otras prácticas y trabajo personal, fueron ampliando en mí esa ventana de tolerancia que cuando viví el desempleo no aguantaba mucha ambigüedad.  Después de todo son los tiempos de incertidumbre los que a veces nos hacen crecer más.

Cultiva tu resiliencia y aprende más estrategias para llevarte a estados de mayor calma y ecuanimidad en estos tiempos que nos tocó vivir.

 

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Edgard Ramirez
Edgard Ramirez
Viajero de nacimiento, coach y psicoterapeuta especializado en hipnosis ericksoniana por elección. Te ofrezco herramientas para reinventarte desde ésta y las neurociencias, pues acelera el cambio y la resolución de problemas de mis clientes.

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