¿Relaciones de pareja (y en general) más sanas? Sana tus tipos de apego

Tiempo de lectura: 9 minutos

 

Las relaciones interpersonales más cercanas en la infancia forman nuestro tipo de apego:  O sea el cómo nos relacionaremos con la pareja y los demás durante nuestra vida.

Cuando aprendemos que las conexiones que tenemos con otras personas pueden enriquecer nuestra vida y favorecer  una mente saludable, además de que favorecen la integración del cerebro nos da pie para cultivar mejores relaciones  a cualquier edad. 

Probablemente hayas escuchado que los primeros años de nuestra vida son cruciales, hasta alrededor de los 12 años. Pero sobre todo los primeros 7 son de vital importancia, pues las experiencias que vivamos en ese período con nuestros padres o quienes nos cuiden, la familia, los amigos,  los maestros,  crean un gran impacto en la persona que acabaremos siendo. Sobre todo con mamá por la profunda conexión biológica que tenemos con ella. Todo esto pasa no solo porque lo que nos “digan”, sino por un proceso que sucede a esa edad de gran importancia: el desarrollo cerebral.

 

Las relaciones con los demás y el desarrollo cerebral

Durante toda la vida nuestro cerebro y mente estarán en continuo desarrollo. Lo que hace muy especial a la infancia es  que se trata de un período crítico pues  en esta etapa el cerebro de desarrolla  a gran velocidad. Aquí aprendemos de forma implícita a calmar nuestras emociones, a entendernos a nosotros mismos, a interpretar el mundo y el tema central de este artículo: cómo nos relacionamos con los demás, pues estamos biológicamente preparados para conectar con ellos. 

 


Las relaciones de apego  son las relaciones afectivas más íntimas, profundas e importantes que establecemos los seres humanos con nuestros padres y/o quienes nos cuidaron en la infancia.


 

Para esto hay que entender que las relaciones interpersonales con nuestros padres y/o con quienes nos cuidaron en la infancia se llaman “relaciones de apego”.  Aquí quiero hacer una pausa para dejar claro algo: para este caso se utiliza la palabra apego no con una  connotación de dependencia neurótica, sino más bien como el tipo de relación afectiva más íntima, profunda e importante que establecemos los seres humanos y que es fundamental para sobrevivir física y emocionalmente en la infancia.  

Aclarado esto sigamos. La importancia que tienen esas relaciones de apego que tuvimos en la infancia es que, además de ser pocas,  las llevamos dentro de nosotros todo el tiempo aun si nuestra infancia ya quedó atrás hace décadas.   Las llevamos internalizadas en algo que se llama tipos de apego, o como prefiero llamarlos: tipos de vinculación.  

Lee aquí: La resiliencia empieza en el cerebro

 

Tipos de apego  

La teoría del apego fue propuesta por el psiquiatra y psicoanalista inglés John Bowlby, allá por los años 50 del siglo XX, quien investigó los efectos de la separación entre los bebés y sus padres. Pero no solo cuando se separan, sino cuando vuelven a reunirse, describiendo los patrones que los bebés mostraban en ese momento como tipos de apego. Así con el tiempo nuestro cerebro va formando un “esquema” de cómo se comportan “los demás” para anticipar lo que va a suceder a continuación, qué emociones vamos a sentir y qué podríamos esperar de esas figuras de apego, o sea quienes nos cuidaron en la infancia. Ej: De niños, niñas llorábamos porque nos golpeábamos o lastimábamos. Necesitábamos que alguien más nos ayudara a calmar el dolor, nuestras emociones y volver a sentir que el mundo es un lugar seguro. No podíamos hacerlo solos. 

Bowlby propuso inicialmente 3 tipos de apego:  El primero es el apego seguro y los otros dos son inseguros (evitativo y ansioso). En años reciente se agregó un cuarto tipo de apego llamado “desorganizado” del cual hablaré en otro artículo. 

 

1.- Apego Seguro

Si las más de las veces, papá, mamá o alguien más nos ayudaba a aliviar el dolor y a llevarnos a un estado de mayor calma y seguridad entonces podemos aprender a confiar en ellos,  que otras personas nos pueden ayudar, que son confiables, que el mundo puede ser un lugar interesante para explorar y que las relaciones interpersonales son una fuente de satisfacción para nuestra vida. Aprendemos que conectar con otros es fácil y enriquecedor.  Y algo importantísimo: que existe un puerto seguro a dónde llegar en caso de marejadas. Este tipo de experiencias forman lo que llamamos un tipo de apego seguro.

 


Cuando aprendemos en la infancia que conectar con otros es fácil y enriquecedor y que existe un puerto seguro a dónde llegar en caso de marejadas, se forma dentro de la persona lo que se conoce como un tipo de apego seguro.


 

Rebecca Pearson de la serie “This is Us” ejemplifica el apego seguro

 

En una relación de pareja una persona con un apego seguro se nota de la siguiente manera: 

  • Busca reparar daños que él o ella haya hecho a la otra persona en la relación
  • No depende “crónicamente” de la aprobación de la pareja
  • Disfruta la compañía de su pareja y seres queridos pero también los momentos a solas 
  • No se preocupa mucho por su pareja cuando ésta no está físicamente 
  • Regula sus propias emociones
  • No le asusta ser vulnerable y mostrar sus emociones 
  • Sabe su valía y dignidad como ser humano
  • Establece y expresa saludablemente sus necesidades
  • Si la pareja no puede satisfacer esas necesidades de forma consistente, deja la relación
  • No busca perfección, busca conexión
  • ¿Tinder? tal vez, pero sale rápido de la etapa de búsqueda de pareja

 

Lee aquí: Cómo cultivar un amor duradero

 

Apego Inseguro:  Cuando la desconexión domina

En cambio si  las más de las veces, papá, mamá o quien nos cuidó venía después de habernos golpeado y en lugar de ayudar a llevarnos de vuelta a un estado de calma y seguridad,  nos gritaba, regañaba, o hasta golpeaba, o  tal vez a veces si acudían pero no de una forma consistente, e incluso tal vez ni siquiera venían, o bien porque por alguna circunstancia no captaban cuáles eran nuestras necesidades, sobre todo las emocionales,  entonces podemos aprender otras cosas. Por ejemplo, aprender que equivocarnos es muy doloroso, que los demás probablemente nos lastimen si nos acercamos a ellos cuando somos vulnerables, que el mundo no es un lugar muy seguro que digamos por lo que hay que estar en guardia por si nos quieren lastimar, que nadie podrá satisfacer nuestras necesidades, a no confiar en nuestros instintos, a buscar la aprobación constante de los demás para sentirnos bien, etc. Sucede una especie de desconexión con esas figuras de apego, una herida muy dolorosa. Esto forma un tipo de apego inseguro, que tiene dos subdivisiones:

 

2.- Apego Evitativo

Will en la película “Good Will Hunting” ejemplifica el apego evitativo

En este tipo de apego con el tiempo aprendimos que es mejor no pedir ayuda, que nosotros somos los únicos en quienes podemos confiar  y que si algo no anda bien, mejor nos lo “tragamos”. Podemos aprender que “cerrarnos” es la mejor estrategia, que es  mejor no dejar entrar a las personas a nuestro corazón para evitar más dolor.  Aprendemos que evitar la conexión y evitar a toda costa mostrarnos vulnerables es la “mejor” opción para evitar dolor en el futuro. Esto puede funcionarnos a cierta edad, cuando no encontrábamos  en nuestro entorno personas que nos ayudaran a recuperar la clama y la sensación de seguridad que TODOS  los seres humanos necesitamos.  La cosa es que más adelante en la vida ya de adultos podemos vivir el dolor de esa desconexión con otras personas: parejas, amistades e incluso con los propios hijos. 

En una relación de pareja un tipo de apego evitativo se nota más o menos así:

  • Fácilmente se siente sofocado/sofocada en una relación de pareja
  • Se siente mejor siendo independiente y autónomo
  • Los demás le perciben distante en sus relaciones
  • Le cuesta confiar en su pareja
  • Se cuestiona constantemente porqué su pareja hace tanto escándalo por cosas triviales
  • Las emociones son de un planeta mutante del que ellos solo han escuchado leyendas 
  • Difícilmente reconoce sus necesidades
  • Busca la pareja perfecta (idealizada), no tanto la conexión
  • ¿Decir te amo? Mejor te digo otra cosa, o tal vez … me vaya
  • ¿Tinder? Constantemente están en el ciclo de búsqueda de esa pareja perfecta (que no existe) 

 

3.- Apego ansioso

El personaje de Elvira Duff de los Looney Tunes ejemplifica este tipo de apego

Las personas con este tipo de apego han experimentado internamente patrones de inconsistencia e imprevisibilidad que provocan mucha ansiedad. Cuando hemos vivido esta inconsistencia, o sea a veces mis necesidades son cubiertas, pero a veces no, entonces esperamos que esto también suceda en las relaciones de pareja,  es como si estuviéramos esperando a ver a qué hora nos rechazan y cualquier cosita puede detonar esa expectativa que proyectaremos sobre nuestra pareja. 

En este tipo de apego uno está desconectado/desconectada de sí mismo y si estamos desconectados  de uno mismo experimentamos un abandono emocional interno que intentamos “sanar” buscando la conexión con alguien más. Creen que sus necesidades solo las pueden cubrir otras personas. Pero a la vez que buscamos la conexión  también estamos esperando el momento en que nos digan que no somos suficientemente … nos rechacen y nos dejen.  La posibilidad de perder a la pareja es tan amenazante para el sistema de apego de estas personas que por eso sienten celos incontrolables cuando alguien más se les acerca, aunque sea para pedir la hora.  Así recreamos el ciclo ansioso indefinidamente.  

Una persona con apego ansioso se nota en una relación de pareja: 

  • Busca constantemente la aprobación de su pareja, a veces minutos después de que ya se la dio
  • Cambia de pareja constantemente
  • Termina una relación y ya empezó otra
  • Relaciones tormentosas
  • Celos excesivos 
  • Impulsividad en sus relaciones
  • Poca o nula capacidad de regular sus emociones
  • Ansiedad por que la pareja no le dice que le ama mucho, no le contesta los mensajes a los 5 minutos, etc. 
  • Cuando la pareja no está al lado se encuentra pensando constantemente en lo que estará haciendo, si piensa en él, ella, etc. 
  • No sabe cuáles son sus necesidades, mucho menos las puede expresar, se queda entonces esperando (a veces años) a ver a que hora la pareja mágicamente las descifra y cumple
  • ¿Tinder? Uyyy, a cada rato está en el ciclo de búsqueda

 

Cuando la intimidad duele

 

Al decir intimidad me refiero no solo a la intimidad física con una pareja, sino a abrirnos con alguien, dejarlo entrar en nuestra vida, ya sea amistades o familiares.  Es construir relaciones interpersonales profundas. Cuando hemos desarrollado un tipo de apego inseguro entrar en intimidad con los demás puede costar trabajo  y hasta doler. No sabemos ni por qué nos sentimos así.  Podemos por un lado desear conectar con  alguien y cuando ese alguien se acerca nos podemos sentir incómodos, ansiosos e incluso hasta amenazados. Es entonces cuando decimos “patitas para que las quiero” y nos vamos de esa conexión que por los patrones aprendidos de nuestro sistema nervioso, nos resulta hasta físicamente incómoda sin saber por qué.

 


Cuando hemos desarrollado un tipo de apego inseguro entrar en intimidad con los demás puede costar trabajo  y hasta doler


 

El piloto automático

Estos son ejemplos de distintos tipos de vinculación. No se formaron por elección. Son memorias implícitas, o sea guardados de forma inconsciente en el sistema nervioso, por lo que generalmente no tenemos ni idea de por qué somos de tal o cual forma, o por qué  reaccionamos de cierta manera ante un conflicto o desacuerdo con alguien en particular. Son las formas en que el cerebro recuerda  las relaciones de apego que hemos tenido y cómo hemos respondido ante esas experiencias. Influyen en  nuestra forma de pensar, de sentir, de actuar  y, como ya te mencioné, cómo conectaremos con nuestros amigos, compañeros y más adelante en la vida con nuestra pareja y hasta con nuestros propios hijos.

Los tipos de apego se activan en situaciones específicas que pueden parecerse a un tipo de relación afectiva que tuvimos en nuestra historia de vida y generalmente condicionan cómo interactuamos en el presente. Por ejemplo si estamos con un jefe asertivo mayor que nosotros  tal vez empecemos a comportarnos como lo hacíamos con nuestro papá si es que también tenía una personalidad  asertiva. En cambio si nuestro padre era  un tanto violento, puede que empecemos a comportarnos como lo hacíamos con él en el momento que nuestro jefe comience a alzar la voz o frunza el ceño. Podemos llevar con nosotros esos tipos de vinculación durante toda la vida, hasta que un buen día decidimos que…

 

El cambio es posible

Aun si tuviste experiencias complicadas en tu pasado en esto de relacionarte con los demás: DESPREOCÚPATE que es posible llegar a una comprensión más profunda de tu situación y hacer ajustes en tus conexiones con los demás. Si no se pudiera cambiar no tendría sentido el trabajo que hacemos los psicólogos y psicoterapeutas.  Hoy gracias a las neurociencias y a muchas experiencias de otros profesionales puedo decirte de primera mano que sí es posible sanar las heridas de infancia y transformar esos tipos de apego aprendidos en nuestro pasado por otros mucho más saludables. Que sí es posible abrirte a formas más sanas de relacionarte con los demás y contigo mismo, misma

.  

Puedo acompañarte a hacerlo y desde donde te encuentres.  Haz clik en el botón de abajo para saber más.

 

 

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Edgard Ramirez
Edgard Ramirez
Viajero de nacimiento, coach y psicoterapeuta especializado en hipnosis ericksoniana por elección. Te ofrezco herramientas para reinventarte desde ésta y las neurociencias, pues acelera el cambio y la resolución de problemas de mis clientes.

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