El amor del padre ayuda a que los hijos florezcan

Tiempo de lectura: 6 minutos

 

El amor de un padre tiene diversas formas de expresarse. Ya sea como luchitas, prepararle la comida favorita a los hijos, jugar futbol o hacerle cosquillas, lo importante es que esté ahí, presente. Eso le dará un rumbo a su bienestar como adultos.

 

Estaba en el primer taller de mi primer entrenamiento terapéutico. Era sobre constelaciones familiares, algo que hasta dos meses atrás era totalmente nuevo para mí. La facilitadora estaba en medio de un gran salón donde estábamos todos los participantes. Le decía al consultante que había expuesto su caso ante el resto de los participantes: “Papá es el motor de nuestro éxito y prosperidad”. Mi piel se puso chinita cuando escuché esto y más cuando el consultante se desplomó de rodillas llorando ante quien representaba a su padre.

Yo quisiera pensar que a esta persona ese día, ese taller le cambió la vida tanto como a mí. No solo porque a partir de ahí fue cambiando y sanando la relación con mi padre, ya de por sí un paso enorme, sino que mi idea de ser padre se transformó radicalmente. Pues antes de ese entrenamiento cuando la sola idea pasaba por mi mente no me daba miedo, me daba terror. En ese momento sentí los efectos inmediatos de comenzar a sanar esa relación. De lo que yo no me di cuenta es que estaba afectando el futuro… la relación con mi hijo aun cuando ni siquiera había nacido.

 

Sanando el pasado, sembrando el futuro

Haber dado esos pasos en ese entonces ayudó a que yo fluyera mejor con él cuando llegó a mi vida, desarrollándose poco a poco con el tiempo un tipo de apego seguro – la cuna de la resiliencia, así como una forma de relacionarse saludablemente con él mismo y con los demás- y que el cariño que le doy promueve que él crezca más satisfecho con su vida y con mayor aceptación, como encontró un estudio reciente.

Pues bien, Riley Marshall de la Universidad del Sur de Illinois junto con sus colaboradores sugiere en su estudio1 que el padre juega un papel único en fomentar una autovaloración positiva de los hijos cuando estos sean adultos. Y fíjate cómo llegaron a esto. Estudiaron a más de 600 parejas de gemelos en Estados Unidos, de los cuales más o menos la mitad eran idénticos y la otra eran fraternos, todos entre 20 y 73 años. Los investigadores los entrevistaron por teléfono acerca de sus recuerdos de haber sido criados por ambos, sus padres y sus madres, para explorar qué tanto afecto y amor percibieron de cada uno de ellos, si fueron consistentes con las reglas que les ponían y si eran generosos con personas fuera del círculo familiar.

Los investigadores también midieron la autoestima de los gemelos ya como adultos con preguntas acerca de su autoaceptación, autoconfianza y satisfacción con la vida. Por ejemplo, qué tanto estaban de acuerdo con frases como “Me gusta la mayor parte de mi personalidad”, “Cuando miro la historia de mi vida, me siento contento/contenta con la forma en que se ha desenvuelto hasta ahora.”

Seguro te preguntarás, ¿para qué estudiar gemelos? ¡Ah! Pues te cuento que en investigaciones de este tipo es muy significativo hacerlo con personas que comparten todos sus genes. Justamente para descartar la carga genética como factor y determinar si las diferencias y factores ambientales en la crianza pueden jugar un papel en la autoestima de los hijos. ¿Y qué crees que encontraron? Pues que tanto los recuerdos del cariño de sus padres, pero no de su disciplina ni generosidad, de los gemelos idénticos como de los fraternos, estaban relacionados con su autoestima más adelante en sus vidas. Y aquí viene el hallazgo más polémico y hasta provocador: Era el cariño del padre el que hacía la diferencia.   ¡Zaz!

Lee aquí: La neurobiología de la paternidad: El padre también es esencial

 

El padre es esencial

¿Cómo llegaron a esto? Identificando que los gemelos idénticos en los pares que sentían mayor cariño de su padre tendían a mostrar niveles mayores de autoestima. Aquí aprovecho para hacer un paréntesis  y mencionar que yo no me inclino mucho por este constructo de la autoestima, que aunque es muy popular y extendido en nuestra cultura y tiene una parte positiva, también tiene una no tanto al surgir de pensamientos sobre quiénes somos, no de ser simplemente quienes somos.  Dicho esto regresemos a la investigación.   Lo sorprendente aquí es que no fue el mismo caso con las mamás. Marshall y su equipo argumentan que esta diferencia puede deberse a que las primeras  interacciones del padre pueden ser distintas, más enfocadas hacia el juego en comparación con las interacciones maternas, que tienden más hacia el cuidado. Eso dicen estos investigadores.

Ahora veamos lo que apunta otro grupo de investigadores de la Universidad de Maryland, en el que identifican la relevancia de la relación padre-hijo/hija para su bienestar emocional y social. 2 Este equipo sugiere que los hijos que sentían que le agradaban a su padre y los entendían, tendían a tener amistades más positivas y menores problemas de conducta que aquellos que no lo sentían así.

Aquí probablemente surja la duda en muchas personas: “Y si mi papá no era cariñoso conmigo ¿ya valí?” No, pues el afecto y cariño puede demostrarse de diversas formas. Una de ellas y de la que ya te he hablado es el juego. ¿Juego? Sí, juego. De hecho, es tan importante que en una revisión3 de diversas investigaciones, alrededor de 80, realizada por Annabel Amodia-Bidakowska de la Universidad de Cambridge en las que se estudiaba el impacto del padre jugando con bebés y niños pequeños.

Lo que encontraron fue que los padres dedicaban buena parte de su tiempo en juego físico con sus hijos, como luchitas, perseguirse uno a otro, hacer cosquillas, etc. Y también identificaron que los niños/ niñas que habían tenido más experiencias de juego físico con su papá, con juguetes y juegos en exteriores y aquellos con balones, pelotas, tendían a mostrar una mejor autorregulación y un mejor bienestar emocional y social.

 

Lee aquí: ¿Cómo ser resiliente? Juega

 

Como en toda situación siempre hay sus “asegunes”, y en este caso los hijos de los papás que fueron más intrusivos durante el juego, o sea que querían controlar de más el juego, tendían a mostrar una autorregulación más incipiente. ¡Y cómo no si eso le quita la chispa al juego! En resumen esto quiere decir que el juego dirigido por niños/niñas, cariñoso y alegre puede tener un impacto positivo en su desarrollo.

 

El amor se expresa de muchas formas

Aquí hay que tener en cuenta las diferencias culturales y la forma de expresar el cariño y el amor varía de una a otra.  En culturas que enfatizan la interdependencia los padres pueden poner más atención y satisfacer las necesidades de sus hijos en las actividades del diario, como prepararles su comida preferida. 

En culturas donde se valora la expresión emocional externa los padres podrían tender más a dar abrazos, besos o decirle abiertamente a sus hijos “te amo”. O en culturas menos abiertas a expresar emociones abiertamente muchos padres encontrarán otras formas de hacerlo. Se me viene a la mente la obra de teatro “Defendiendo al cavernícola”. En ella justamente se aborda de manera exquisita y arrancando carcajadas constantes, entre otros temas el papel del padre y cómo éste demuestra el amor a sus hijos, con un final sublime. Mejor no te cuento más, si puedes vela.

Como puedes ver el amor de un padre tiene diversas formas de expresarse. Ya sea como luchitas, prepararle su comida favorita, jugar futbol o hacerle cosquillas, lo importante es que esté ahí, presente. Hoy, más de 15 años después de ese taller y con trabajo personal intenso puedo decirte que a pesar de no haber tenido muchas experiencias de juego con mi papá, me siento en paz con él y presente para con mi hijo. Sí, claro que hay momentos de cansancio de la rutina diaria, ¿Quién no lo siente? Pero más allá del cansancio hay una fuerza que me permite fluir con él, dándole cariño y creando momentos de juego que como viste, están dando un rumbo más saludable a su futuro como adulto.

Siempre es posible sanar la relación con nuestro padre. Al hacerlo y como pudiste darte cuenta, no solo estarás sanando tu pasado y tu presente, sino que estás sanando el futuro de tus hijos.

 

 

SANALO AHORA

 

Únete al Canal de Neuroresiliencia en Telegram y recibe mis publicaciones.

 

Referencias:

1.- Marshall, R.L., Harbke, C.R. & DiLalla, L.F. (2021) The Role of Remembered Parenting on Adult Self-Esteem: A Monozygotic Twin Difference Study. Behav Genetics, 51, 125–136 . https://doi.org/10.1007/s10519-020-10034-8

2.- Natasha J. Cabrera, Gina A. Cook, Karen E. McFadden & Robert H. Bradley (2011) Father residence and father-child relationship quality: Peer relationships and externalizing behavioral problems, Family Science, 2:2, 109-119, DOI: 10.1080/19424620.2011.639143

3.- Amodia-Bidakowska, A., Laverty, C. &. Ramchandani, P.G. (2020). Father-child play: A systematic review of its frequency, characteristics and potential impact on children’s development, Developmental Review, 57. https://doi.org/10.1016/j.dr.2020.100924

Edgard Ramirez on EmailEdgard Ramirez on LinkedinEdgard Ramirez on Twitter
Edgard Ramirez
Edgard Ramirez
Viajero de nacimiento, coach y psicoterapeuta especializado en hipnosis ericksoniana por elección. Te ofrezco herramientas para reinventarte desde ésta y las neurociencias, pues acelera el cambio y la resolución de problemas de mis clientes.

Será un honor acompañarte