6 Puntos para afrontar la agonía del fracaso

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Cuando mi primer negocio fracasó recuerdo haber sentido un cúmulo de emociones desagradables: Culpa, vergüenza, dolor, tristeza, entre otras. Una agonía. Ojalá hubiera sabido en ese entonces los puntos que aquí te comparto.

Foto de Kulbir en Pexels

 

En general, prepararse para ser EL/LA mejor al derrotar a otros puede ser una receta para la infelicidad. Entrenar para ser UNA mejor versión de ti es una receta para la felicidad.  Piensa por ejemplo en los pasados juegos olímpicos de Tokio, en los que Simon Biles, considerada la más grande gimnasta de todos los tiempos se retiró de la competencia final de gimnasia por equipos. ¿Por qué alguien como ella haría eso?  Por una razón muy válida. Biles dijo que la presión por ser LA mejor era demasiado y que la ponía en una posición difícil mentalmente hablando. Biles no compitió en la final por equipos, sin embargo animo a sus compañeras desde la banca y dijo sentirse super orgullosos de estas chicas luego de ganar la medalla de plata.

Foto de Forbes México
Simon Biles. Foto de Forbes México.

Los olímpicos, como muchas otros eventos deportivos, son competencias donde los lugares están muy marcados. Tan marcados que muchos parecieran perder de enfoque la actividad como tal y sobre enfocarse en el mentado triunfo.  Incluso he escuchado comentaristas y opinólogos decir “solo se recuerda al primer lugar”.  ¿Y qué hacen entonces el resto de participantes que no lograron medalla?  Todos ellos que por cierto son la gran mayoría afrontarán a su manera la decepción, tendrán que reenfocarse y tener nuevos aprendizajes de sus experiencias para que les apoye a mejorar. Tal como ellos, todas las personas enfrentamos fracasos y adversidades. ¿Cómo lidiamos con eso?

 

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El Fracaso es parte de la vida

Tal vez ni tú, ni yo, ni la mayoría tengamos la presión constante de competir en un evento mundial mientras millones de personas están viendo. Sin embargo, todas las personas vivimos momentos en los que nos quedamos cortos de una forma u otra. Ya sea el fracaso de un negocio, de una relación, de un emprendimiento, en el trabajo, o con los hijos, fallar en alcanzar una meta importante nos puede lanzar en una espiral turbulenta mientras enfrentamos las consecuencias de perder algo que para nosotros era importante.

 

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Ojo, a cada pérdida por pequeñita que sea corresponde un tiempo de duelo. Esto es totalmente normal y saludable. La cosa es que a veces podemos quedarnos “atorados” en la fase del desencanto, la desilusión. Podrías llegar a sentir que eres un fracaso con una fuerte sensación de vergüenza. Esta última puede incluso descarrilar tu resiliencia, dejando que una serie de emociones negativas retrasen aun más el salir adelante, especialmente si tu identidad está ligada al ganar.

Un punto importante que les falta a quienes sufren en estos casos es una mayor perspectiva, contemplar que muchos de los éxitos de la vida son el resultado de una serie previa de múltiples fracaso. Piénsalo así, muchísimas personas -si no es que la gran mayoría- no llegan a la meta a la primera. PERO van adquiriendo experiencia y cultivando recursos que les ayudan en el camino. Recuerda que es más satisfactorio apreciar el viaje más que el destino.

 

Así que aquí van algunos puntos que te ayudarán a afrontar el fracaso y seguir adelante.

 

1.- Reconoce cómo te sientes.

Podrá sonar muy simple, pero créeme que parar un momento y darte el tiempo de reconocer eso que estás sintiendo, nombrarlo de verdad hace una gran diferencia. He visto el cambio en mis consultantes muchas veces.

Cuando sientes una emoción negativa como la tristeza o el enojo, se activa tu amígdala, el área cerebral encargada de identificar las amenazas y peligros, y por ello también llamado almacén del miedo.  Cuando le das nombre a lo que sientes se activan otras áreas, la Corteza Prefrontal Ventrolateral y la Orbitofrontal, las cuales reducen la actividad de esa amígdala que a veces se desboca, llevándote a un estado de mayor calma. Ayuda mucho platicar con alguien acerca de lo que sientes o bien escribir en un diario te apoya a procesar esa experiencia de desencanto. Si sientes que requieres más apoyo, considera agendar una sesión de terapia con un psicoterapeuta certificado que te apoye.

 

2.-Extrae el aprendizaje de lo malo.

Con cada fracaso existe una gran oportunidad de aprender algo, chiquito o grande. Ya sea sobre ti, tu trabajo, tus habilidades, sobre otras personas, etc. Cada fracaso tiene el potencial de volverse crecimiento si pones atención a lo que SÍ ganaste en el proceso.

 

3.- Encuentra lo blanco en lo negro

Sí, yo sé por experiencia propia que suena a broma, sin embargo también sé que se puede aprender a distinguir lo bueno, aunque sea poquito. Todo es cosa de entrenar a tu cerebro pues éste tiene una tendencia natural hacia lo negativo.  Así evolucionó y está preparado para distinguir lo malo en milisegundos en un esfuerzo para mantenerte con vida. Hoy esa tendencia puede estorbar en ciertas situaciones en las que tu vida no corre un inminente peligro. A reserva de que tengas ya esa habilidad, muy probablemente no sucederá de forma automática, por eso lo tienes que entrenar. Una forma simple de hacerlo es tomarte el tiempo para ubicar las cosas buenas que te sucedieron o las personas positivas que conociste y te apoyaron en el camino. 

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4.- Aplica Fuertes dosis de Humildad

Y no me refiero al falso concepto que muchas personas tienen sobre esta meta habilidad clave de la resiliencia, como una forma disfrazada para decir pobreza. La humildad nada tiene que ver con la cartera y se refiere a la cualidad de asentir a cómo somos y lo que está sucediendo, con los pies en la tierra, sin negar ni hacernos fantasías, ni echarle la culpa a los demás o al mundo. Es aceptar nuestros errores y omisiones en su justa dimensión. Reconocer nuestros recursos y cuáles nos hicieron falta. Reconocer cuándo necesitamos apoyo. Implica ser despiadadamente honestos, aunque no nos guste. De hecho, como menciona el Dr. Joshua Hook, profesor de psicología la Universidad de North Texas, el grado de aceptación de la realidad es un predictor significativo de qué tanto una persona superará la adversidad.

5.- Busca los micro momentos de felicidad

Al afrontar los retos de un fracaso es normal tener altas y bajas. Es normal que algunos días se sientan menos fáciles que otros. Lo bueno es que con un poco de esfuerzo puedes mejorar un poquito cada día poniendo atención a las pequeñas cosas de la vida que te traen un poquito de alegría. ¿El café o comida que tanto te gusta?, ¿el mensaje o llamada de un conocido/familiar a quien aprecias?, ¿Un bonito atardecer?, ¿Un momento de alegría con tus hijos?, ¿Con tu mascota?, ¿el ejercicio que te gusta practicar?, etc.  usualmente nos encontramos preocupados de una u otra forma con lo que NO sucedió y es fácil pasar por alto lo bueno que SÍ esta sucediendo en el momento, lo que te hace sonreír. La vida está hecha de momentos, y son esos micro momentos de conexión y felicidad que cuando los notas, van sumando y elevando nuestro estado de ánimo, haciendo cada día un poquito mejor. Y si encima practicas la gratitud por esos pequeños momentos irás haciendo a tu cerebro más resiliente.

6.- Perdónate y trátate bien a ti

Probablemente ya hayas pasado buen tiempo reprochándote y “regañándote” por lo que sucedió. ¡Oh sí, recuerdo haberlo hecho muchas veces! Si creciste con un GRAN autocrítico interno -esa voz que te dice lo mal que hiciste las cosas, que no eres lo suficientemente ….- lo más probable es que tenga la tendencia de revisar CONSTANTEMENTE  lo que no salió bien del pasado en un intento “en vano” por arreglarlo.  En algún momento hay que aceptar que no puedes cambiar el pasado. Cuando te quedas atorado/atorada demasiado en el desencanto y la pérdida puede hacer que te pierdas de cosas nuevas en el futuro. En lugar de enfocarte en la pérdida, perdónate a ti mismo/misma por lo que sucedió, por lo que hiciste o no hiciste.

No te imaginas cuántos consultantes con quienes trabajo en cuanto comienzan a perdonarse y tratarse mejor a sí mismos cambian su estado de ánimo.  Ese tratarse mejor así mismos implica la autocompasión, ser amables consigo mismo como lo harían con un ser querido cuando está sufriendo. Así, comienzan a salir de esa sensación de derrota, de vergüenza y culpa, cultivando nuevos recursos para su vida, como la resiliencia.

 

Puedo decirte de primera mano que una vez que pruebas las prácticas que te hacen tratarte mejor y más resiliente ante el fracaso, ya no querrás soltarlas. . Si lo deseas puedo acompañarte a salir de esa sensación de agonía por el fracaso y cultivar recursos para afrontarlo en el futuro. Llámame al 442 690 2522 , contáctame por WhatsApp SOLO MENSAJES  al  442 328 5023  o un escríbeme por correo electrónico a edgard @ neuroresiliencia.com   Para mí será un honor.

 

 

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Edgard Ramirez
Edgard Ramirez
Viajero de nacimiento, coach y psicoterapeuta especializado en hipnosis ericksoniana por elección. Te ofrezco herramientas para reinventarte desde ésta y las neurociencias, pues acelera el cambio y la resolución de problemas de mis clientes.

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